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A lo largo del Camino de Santiago, algún ayuntamiento,
parroquias, asociaciones y otras instituciones ponen a disposición
de los peregrinos lugares de alojamiento que pretenden renovar
la hospitalidad tradicional
del Camino.
La mayoría de los albergues son gratuitos, aunque
es muy importante que los peregrinos aporten una cantidad
para su mantenimiento, ya que no tienen subvenciones y se
mantienen de los donativos de los peregrinos. Igualmente
existen otros privados, que suelen cobrar cantidades módicas.
Algunos albergues son atendidos por Hospitaleros Voluntarios,
colectivo organizado por la Federación Española
de Amigos del Camino de Santiago.
Los refugios son para uso exclusivo de los peregrinos al
estilo tradicional (a pie, en bicicleta o a caballo) y que
portan credencial de peregrino. No se admiten reservas previas
y las plazas disponibles se ocuparán según
van llegando los peregrinos. En función de las plazas
disponibles, en los refugios se da preferencia a los peregrinos
a pie.
Para facilitar la acogida durante los meses de verano es
necesario que los grupos de peregrinos que llevan coche
de apoyo porten tiendas de campaña para su alojamiento
ya que los albergues se destinarán a los peregrinos
individuales que tienen que llevar todo su equipaje encima.
A los ciclistas se les aconseja parar en las localidades
que tienen mayor capacidad de acogida.
La conservación y utilización de la red de
albergues de peregrinos está regulado por una normativa
que delimita los derechos y deberes de los peregrinos usuarios.
Esta normativa destaca:
- Que los peregrinos que hagan el camino a pie o con limitaciones
físicas tengan prioridad para la ocupación
de estos albergues. En la escala de prioridades, seguirán
a los de a pie, los que recorran la ruta jacobea a caballo,
en bicicleta o circulen en coches de apoyo.
- Las plazas serán cubiertas por orden de llegada
de los peregrinos a los albergues, sin que, en ningún
caso, la Xunta contemple la posibilidad de efectuar reservas
previas.
- La utilización del albergue es gratuita, así
como el de información, botiquín de primeros
auxilios y los establos para alojamiento de los caballos
o los aparcamientos para bicicletas, aunque el mantenimiento
de las monturas será por cuenta del peregrino.
Los peregrinos podrán utilizar tambien los servicios
de lavado de ropa y uso del teléfono, previo pago
del gasto que ello supone.
- La estancia será de una sola noche, salvo en
el caso de enfermedad o fuerza mayor.
- Los albergues cerrarán sus puertas a las once
de la noche y deberán ser abandonados antes de
las diez de la mañana.
- Las luces deberán ser apagadas a las once y media
de la noche, con excepción de las zonas comunes.
- Los usuarios deberán cuidar las instalaciones
con la debida diligencia, dejándolas ordenadas
y limpias, recogiendo la basura en los correspondientes
contenedores. De igual forma, se recomienda no malgastar
la luz eléctrica y el agua, así como hacer
uso de los tendales para secar la ropa.
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