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Ya desde el siglo XVIII existían en Bilbao
algunos de los símbolos festivos que aún sobreviven
y caracterizan las fiestas de consabido caracter popular de la
villa. Es el caso de los toros, los gigantes y los cabezudos,
las regatas, los fuegos artificiales, o las verbenas que han sido
durante siglos la base de las fiestas bilbaínas.
Así
a medida que los símbolos de las fiestas urbanas se individualizaron,
las fiestas bilbaínas mantuvieron su identidad propia y
a personajes tan emblemáticos como el cabezudo Gargantúa
y la pareja de gigantes Don Terencio y Doña Tomasa a los
que se unió a finales de los años setenta la famosa
Mari Jaia como el reflejo de la búsqueda de nuevas señas
de identidad tras cuarenta años de dictadura.
En cuanto a fechas eran las fiestas de agosto las que reunían
a todo
Bilbao ,
al igual que hoy en día, en la Semana Grande Bilbaína,
la última de las tres provincias vascas que se celebra
a finales de agosto. Conservan estas fiestas el sabor popular
de antaño, con las barracas de la feria, las verbenas,
las corridas de toros, pero han sabido adaptarse a su vez al desarrollo
urbano y la modernidad que ha experimentado Bilbao sobre todo
en los últimos años.
A
lo largo del año Bilbao se engalana para las diversas celebraciones
quetienen lugar en su seno. Carnavales, Semana Santa, fiestas
de barrios
y competiciones deportivas populares se
suceden en el calendario. Especial mención
por su enorme poder de convocatoria merece
el mercado tradicional de Santo Tomás que se celebra poco antes
de las Navidades, cuando el mundo rural se apodera de la urbe
y los campesinos ocupan el Casco Viejo con sus tenderetes, en
lo que se exhiben y venden los más insospechados productos típicos
del país.
Otra muestra de la persistencia de las tradiciones campesinas
es la
frecuente celebración de demostraciones y competiciones de deporte
autóctono, modalidades atléticas inspiradas en las labores del
campo
en las que prima el alarde de fuerza física y causan verdadero
asombro
en quien las presencia por primera vez. También gozan de gran
estima
las regatas de traineras, embarcaciones que tienen su origen en
las tradicionales naves de pesca y cuyos esforzados remeros remontan
la
Ría hasta el mismo centro de Bilbao con motivo de las fiestas
de agosto.
La Semana grande de Bilbao empieza el 15 de
Agosto y dura algo más
de una semana. Esta fiesta se caracteriza por la cantidad de gente
que
acude a la capital Vizcaina. Todos los días hay ambiente pero
el fin de semana es cuando la fiesta llega a su punto álgido.
Durante la semana grande se celebra un concurso internacional
de fuegos artificiales (todos
los días a las 23.00) Si te Las barracas se colocan en el parque
Etxebarría donde el visitante puede encontrar un montón de atracciones.
La Plaza de Vista Alegre acoge durante estos días una de
las ferias más renombradas
del Estado, cada día, finalizada la
corrida, centenares de personas
desfilan en ambiente festivo hacia el Arenal.
Es precisamente con motivo de la celebración de esas fiestas,
la Aste Nagusia o Semana Grande, cuando Bilbao pierde definitivamente
su aspecto habitual para transformarse en un inmenso recinto festivo.
Durante ocho días los habitantes de Bilbao se lanzan al asalto
de la ciudad sin otro objetivo que la pura diversión, disfrutando
de los actos y espectáculos organizados por el Ayuntamiento o
las actividades más informales promovidas por las "konparsas".
También cabe destacar las fiestas
del Puerto Viejo de Algorta que se celebran en Agosto, entre
los días 12 y 15. Las fiestas transcurren en este pequeño barrio
de Algorta y están muy vinculadas al mar. Algunos de los actos
más importantes son: gansos, concurso gastronómico de marmitako,
vaquillas(que solo son para cuadrillas), cucaña horizontal, patos
y sardinada popular.
Otra fiesta a mencionar es la de Elantxobe. Esta
es sin duda la mejor fiesta del verano. Se celebra el 23 de Julio.
La fiesta dura todo el día, desde que sale el sol hasta que se
pone. El ambiente se propaga por todas las plazas y callejuelas
de Elantxobe pero sobre todo en el puerto, dónde es típico
darse un chapuzón. La tradición rememora la obtención de
la isla de Izaro por el pueblo de Bermeo.
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