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La comida en trayecto:"Recomendaciones para el
peregrino"
Recuerda que no estás compitiendo con nadie. Disfruta
del Camino en todos los sentidos, incluido el alimentario.
Para ello te recomendamos las siguientes pautas:
1. Si has elegido los meses de calor para realizar el Camino,
levántate temprano y haz del desayuno la comida más
fuerte del día. Una comida fuerte, pero equilibrada,
ya que por delante tendrás muchos kilómetros:
fruta, huevos, pan, leche, zumos...
2. A la hora de comer tienes dos posibilidades: parar a
degustar la gastronomía de la zona o llevar un petate
de comida para el recorrido. Si eliges esta última
forma, te sugerimos que lleves galletas de chocolate (el
chocolate solo se derrite más fácilmente);
trocitos de bocadillo preparados ya para comer; pastelitos...
3. Si retienes con facilidad líquidos, lleva el
agua justa. El agua es esencial y por ello es recomendable
ir parando poco a poco a beber en fuentes o casas a lo largo
del trayecto. Es mejor beber menos y de forma más
repetida.
4. Las cenas no deben ser fuertes, pero en ellas debes
tratar de equilibrar aquellos componente dietéticos
que no has tomado durante el día.
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