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El castillo de Javier nació como torre de señales
y vigilancia entre los siglos
X y XI. En torno a esta Torre del Homenaje o San Miguel
se fueron añadiendo estancias, quizás por
la existencia del agua fresca de su aljibe.
El polígono delantero alojaba estancias señoriales
y el trasero se habilitó para bodegas, graneros y
otros servicios. En 1516, el Cardenal Cisneros ordenó
arrasar los muros exteriores que rodeaban la fortaleza,
desmochar las torres, cegar los fosos con las piedras de
las almenas, inutilizar los matacanes y saeteras y destruir
los puentes levadizos. En 1892 y 1952 se realizaron obras
de restauración que le devolvieron su aspecto actual.
La visita a la capilla nos permitirá admirar la bella
imagen de nogal del Santo Cristo, del siglo XIV, que según
la tradición sudó sangre en los momentos difíciles
de la vida de San Francisco Javier, la última vez,
el día de su
muerte.
El
Castillo, cuyo origen se remonta al siglo X, ha sido objeto
de una restauración arqueológica desde la
década 1950. Se convirtió en museo en 1986.
Además de su propio interés como centro defensivo
y residencia familiar de varias familias navarras influyentes
(los Aznárez, los Artieda y los Jaso-Azpilicueta
desde el siglo XVI),
conserva numerosas obras de arte y documentos históricos.
Entre las primeras, una colección de pintura española
del siglo XV al XX (Murillo, Coello, Carreño, Maella,
V. Bécquer, Lucas, R. Madrazo y Salaverria) y
otra de kakemonos japoneses del siglo XIX, con escenas de
la vida de San Francisco Javier.
Son notables también el retablo de alabastro policromado
con la Adoración de los Magos, del siglo XVI; el
San Francisco Javier Agonizando, cera flamenca del siglo
XVIII y el Cristo Milagroso del siglo XIV, rodeado en su
capilla de unas pinturas murales que representan el caso
extraño de la Danza de la Muerte.
Francisco nació en el castillo propiedad
de sus padres, María de Azpilicueta y Juan de Jaso
el 7 de abril de 1506. Su padre era Doctor en Derecho y
Presidente del Real Consejo. Su madre pertenecía
a la nobleza local. Sus hermanos mayores eran Magdalena,
Ana, Miguel y Juan. El castillo fue su hogar durante 19
años. De allí marcha a estudiar a la Universidad
de la Sorbona en París, donde se reencuentra con
Ignacio de Loyola. Con éste y otros amigos deciden
fundar la Compañía de Jesús.
Con el patrocinio del rey de Portugal se embarca con la
tarea de evangelizar las Indias Orientales. Durante estos
años realizará su labor misionera en la India,
las Molucas, las Malacas, Mozambique... hasta llegar al
Japón. Justo en el momento de cumplir su máxima
aspiración, entrar a China para proseguir su misión
evangelizadora, muere en las costas de la isla de Sancián
el 3 de diciembre de 1552. Francisco de Javier fue canonizado
el 12 de marzo de 1622. Hoy en día, entre otras cosas
es patrón de Navarra, de varios países como
Canadá y Australia, de los deportistas navarros en
general y de los pelotaris del mundo en particular, patrón
de la Juventud Navarra, de las Misiones, del turismo en
España.
Anualmente, en la primera quincena de marzo y coincidiendo
con la Novena de la Gracia, Javier se convierte en la meta
de peregrinación penitencial de toda Navarra. La
media de visitantes es de 30.000 personas cada fin de semana.
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