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Durante el reinado de Sancho VII "el Fuerte"
(finales del s.XII, inicios del s.XIII) se construyó
en Olite un primer castillo defensivo, sobre un núcleo
de época romana. Posteriormente, este fue mejorándose
bajo el reinado de sus sucesores Teobaldo I y Teobaldo II,
de la casa de Champagne. Este primer recinto es conocido
como Palacio Viejo o Palacio de los Teobaldos, y es donde
se ubica el Parador Nacional. En su disposición interna
actual no queda ningún vestigio de aquella época.
Los
reyes de Navarra solían acudir a él de manera
esporádica, al igual que a las otras residencias
repartidas por el viejo reino. Cada monarca tenía
preferencias por determinadas mansiones, pero ninguna podía
considerarse como su residencia fija. Este carácter
"nómada" comenzó a desaparecer con
Carlos II "el Malo" (segunda mitad del s.XIV)
cuando, una vez fracasados sus intentos por hacerse con
la corona de Francia (1360), decidió centrarse en
el gobierno de su reino, siempre en continua alerta ante
los constantes ataques de castellanos y aragoneses. Se sabe
también que durante esta época, existían
dos palacios menores contiguos, uno de los cuales correspondía
al Infante Luis, hermano y lugarteniente de Carlos II.
Las obras de ampliación que dieron lugar al recinto
que hoy conocemos, se realizaron durante el reinado de Carlos
III "el Noble", de la casa de los Evreux. Aunque
nacido en Francia, la mayor parte de su juventud la pasó
en Olite, lo que explica su predilección por esta
villa. Durante sus primeros años de reinado se vio
obligado a resolver la compleja herencia política
de su padre, pero una vez hecho esto, pudo desarrollar una
vida cortesana plena y llena de esplendor, propio de un
reinado estable.
Los primeros trabajos fueron obras de reparación:
tejados, pintura, etc.. El siguiente paso consistió
en resolver el problema de la falta de espacio. Así,
en 1388 se compraron una serie de casas y solares para hacer
una plaza (Plaza de los Teobaldos) que ofreciera delante
del palacio un acceso mas amplio y digno. Se trataba todavía
del Palacio Viejo.
Posteriormente,
se decidió la ampliación del palacio con nuevas
construcciones. Durante esta época se produjo un
hecho que influyó decisivamente en la posterior evolución
de las obras. Y es que, al poco de casarse el rey Carlos
III con Leonor de Trastámara, esta lo abandonó
regresando a su tierra natal, Castilla. Todos los intentos
por hacerla regresar fueron en vano.
Independientemente de las más que seguras connotaciones
políticas de esta actitud, la reina Leonor argumentaba
su negativa a regresar con su marido, manifestando que en
Navarra disponía de escasos recursos económicos,
y que además sentía peligrar su vida. Así
pues, sólo cuando el rey Carlos ofreció las
garantías suficientes al hermano de esta, el rey
Juan I de Castilla, de que las peticiones de Leonor serían
atendidas, esta regresó a Navarra. Esto sucedió
en marzo de 1395. El empeño del rey en cumplir sus
promesas, se tradujo en un repentino impulso a los trabajos
de reforma y mejora del palacio. Es su ánimo estaba
el de rodear a su esposa de un ambiente cortesano lo mas
acogedor posible.
En 1399 se adquieren mas solares por la parte de la Iglesia
de Santa María, para edificar nuevas habitaciones
para la reina, y en 1400, con el fin de proceder a la ampliación
de estas, se vuelven a comprar casas y solares de la judería
vecina.
La edificación de este Palacio Nuevo la afrontó
Carlos III sin ningún esquema premeditado de conjunto,
y por tanto, el resultado final se corresponde con una yuxtaposición
de nuevas unidades, edificios y jardines.
La primera fase del palacio comprendió las habitaciones
para la reina, denominado Palacio de la Reina o Torre Nueva,
la capilla real y algunos locales y pasajes menores hacia
la parte norte de la iglesia. En una segunda fase, se emprendieron
las construcciones del conocido como Palacio del Rey. En
él se integraban una Gran Torre, apoyada sobre el
muro de cierre de la villa, y la llamada Galería
Dorada. Estas obras estaban terminadas para el año
1406. Una pequeña torrecilla junto a la Gran Torre,
dos nuevas galerías y el arreglo de los jardines,
fueron las obras que se ejecutaron a continuación.
Entre los años 1411 y 1414 se completó la
edificación de las torres exteriores del palacio:
la Ochavada, la Joyosa Guarda, la del Portal de Fenedo y
la de los Cuatro Vientos. El conjunto estaba prácticamente
terminado y su fisonomía era casi definitiva. Sólo
faltaban algunas estancias menores, que se construyeron
de acuerdo a las nuevas exigencias o al ritmo de las oportunas
reparaciones.
Las últimas renovaciones de importancia se realizaron
a finales del s.XV a cargo de Catalina de Foix y Juan III
de Albret. Y ya por último, habiendo dejado de ser
Navarra un reino independiente, el marqués de Almazán
introdujo hacia el año 1584, algunos cambios, como
la portada de entrada al Palacio Viejo coronada por un blasón
que hace referencia a Felipe II.
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