Haz de Hispavista tu página de inicio Anti Pop-ups y Antivirus gratis: descárgate la barra  
Ir a inicio HispaVista inmobiliaria
Buscar en Internet:  

   
GUIA NAVARRA -› PAMPLONA-› HISTORIA
 

 

 
  Historia de Pamplona
 

HACE DOS MIL AÑOS

Los primitivos vascones fueron probablemente los primeros pobladores de Pamplona a la que, según los historiadores, dieron el nombre de Iruñea (la ciudad).
Aunque no se han encontrado restos arqueológicos que lo confirmen, se cree que este primer asentamiento estuvo localizado en la parte alta de la ciudad, en torno a los terrenos ocupados hoy por la Catedral.Su privilegiada situación la convirtió en cabeza del territorio y así era conocida fuera de sus fronteras -Estrabón escribió de ella que era la principal población de los vascones-. Igualmente, se cree que este primitivo núcleo se convirtió en lugar de paso y de descanso para las primeras migraciones indoeuropeas

PAMPLONA ROMANA

No obstante, la fundación oficial de Pamplona se atribuye al general romano Cneo Pompeyo "El Magno" quien, en el invierno de los años 75 a 74 antes de Cristo, al necesitar un campamento para sus tropas en guerra con Sertorio, fundó la ciudad sobre el asentamiento de los indígenas vascones. De este modo nació Pompaelo o Pompailon (la ciudad de Pompeyo), de donde deriva la actual denominación de Pamplona. Poco a poco fue creciendo hasta convertirse en una gran urbe romana, con sus termas, sus templos a las divinidades y su foro, y aunque mantuvo su propia forma de gobierno, estaba obligada a pagar a Roma una renta en concepto de protección.
Su estratégico emplazamiento al ser encrucijada de caminos hacia la Galia, el Cantábrico y el Ebro, hizo que el comercio fuese su actividad predominante, y conoció su máximo esplendor entre el último cuarto del siglo I y el final del siglo II.
La ciudad, que en el siglo I fue evangelizada por San Saturnino, fue arrasada hacia el año 275 por una invasión de las tribus germánicas que pusieron fin a la ciudad romana. Tras una leve recuperación, en el 409 sufrió un nuevo ataque por parte de suevos, vándalos y alanos que la destruyeron y acabaron así con los restos de la presencia romana en Pamplona.
Tras las invasiones bárbaras, la ciudad, cuyos límites se circunscribían en esta época al territorio ocupado actualmente por el barrio de la Navarrería, estuvo bajo dominio visigodo. Se prolongó desde el año 466 hasta el 711, fecha en la que pasó a estar bajo el poder musulmán, aunque desde finales del siglo VI, figura como sede episcopal.
El período musulmán fue menos conflictivo que los anteriores y diversos pactos permitieron que, a pesar de la existencia de períodos de hostilidad, Pamplona mantuviese épocas de buena relación con los árabes. Estos, a cambio de tributos, permitieron a la nobleza conservar la religión cristiana.
En el año 778, Carlomagno, que regresaba de Zaragoza, destruye las murallas de la ciudad y saquea las casas. Posteriormente continuó camino de Roncesvalles donde fue derrotado en la histórica batalla que lleva el mismo nombre.


EL REINO DE PAMPLONA

Los orígenes del reino de Navarra, llamado primero reino de Pamplona, se encuentran en el deseo de mantener la independencia frente a franceses y musulmanes. Para ello, en el siglo IX surge el reino de Pamplona fruto de la alianza matrimonial entre la familia vascona de los Iñigo y los Banu Qasi de Tudela que se habían convertido al islamismo. De este modo, Iñigo Ximenez "Aritza" (roble) fue coronado primer rey de Pamplona, lo que dio origen a un núcleo independiente, germen del futuro reino de Navarra.
La verdadera consolidación y crecimiento del reino se produjo en el siglo X con la entronización de Sancho Garcés I (905), de la dinastía Jimena, quien definitivamente estableció en Pamplona la capital. La expansión del reino culminó con Sancho el Mayor (1004-35), quien ostentó los títulos de Rey de Pamplona, Aragón, Sobrarbe, Ribagorza, Gascuña, Castilla-León y Astorga.
La configuración en Reino no evitó que Pamplona sufriese en el siglo X varios ataques musulmanes, uno de los cuales, el dirigido por el califa cordobés Abd al Rahman III en el 924, destruyó completamente la ciudad.
Pamplona quedó entonces reducida a una pequeña aldea campesina llamada Iruña y más tarde Navarrería, que fue gobernada por el Obispo hasta que, en 1319 y para acabar con los continuos enfrentamientos por el poder entre la Iglesia y la Corona, la primera cedió al Rey de Navarra (Felipe II "el Luengo") el dominio de la ciudad.
El auge de la ruta jacobea y la repoblación promovida por la Monarquía navarra permitió, a partir del siglo XI, que la ciudad se convirtiese en un importante núcleo comercial, lo que hizo que artesanos y comerciantes se asentasen fuera de los muros de la ciudad, en el extrarradio de la Navarrería.
Nacen así los burgos de San Cernin y San Nicolás, ciudades independientes separadas por las murallas. Mientras que los habitantes del burgo de la Navarrería son labradores o siervos de la Catedral, al igual que los pobladores del barrio de San Miguel pertenecientes a este mismo burgo, en San Cernin se instalan artesanos y mercaderes francos, mientras que el de San Nicolás es poblado por comerciantes francos y navarros.
La proximidad de poblaciones habitadas por hombres de razas y de condición civil diversas, formando concejos independientes, con alcaldes, jurados y rentas peculiares para cada uno y separados por murallas fue la causa de continuos disturbios y luchas entre los vecinos de los tres burgos, hasta el punto de que en 1222 los habitantes del burgo de San Cernin incendiaron la iglesia de San Nicolás


LA UNION DE LAS TRES CIUDADES

Estos enfrentamientos entre los distintos burgos se sucedieron a lo largo de la Edad Media a pesar de los intentos de pacificación que emprendieron los reyes navarros. En 1266 los vecinos de los cuatro núcleos proyectaron su unión organizándose en un solo concejo, pero en 1273 el rey Enrique I autorizó a los habitantes de la Navarrería y de San Miguel a separarse de los otros dos burgos. Esto motivó una guerra que terminó con la destrucción total del barrio de San Miguel y de la Navarrería, que no volvió a renacer hasta 1324. Por su parte, San Nicolás y San Cernin formaron una nueva unión jurisdiccional en 1287 que no cuajó.
En 1422, con motivo de la llegada a Pamplona de Carlos III el Noble y de su nieto el príncipe de Viana, hubo diferencias entre los jurados de las tres poblaciones, con lo que de nuevo se puso en peligro la paz.
El rey comprendió que la raíz de todos los males que aquejaban a la ciudad radicaba en la existencia de tres pueblos distintos, con diferentes jurisdicciones, alcaldes, jurados, rentas y términos, y que sólo uniendo los barrios se acabaría con la discordia.
Con la conformidad de las Cortes y de los vecinos, se ordenó a cada uno de los barrios nombrar procuradores para arreglar las diferencias y unir las tres jurisdicciones en un solo Ayuntamiento, con rentas, aprovechamientos y términos comunes. Los trabajos tuvieron un resultado satisfactorio y el 8 de septiembre de 1423 se promulgó el Privilegio de la Unión, confirmado y aprobado por los tres Estados del Reino, recibido por ley y fuero y asentado en el Libro de los Fueros. Con él se unificaron los tres burgos en una sola ciudad, con un único Ayuntamiento construido en "tierra de nadie", en un terreno próximo a los tres burgos, y con una jurisdicción común para todos. Se acabaron así lo fueros y privilegios especiales de unos burgos sobre otros, se prohibió construir fortalezas que separasen unos barrios de otros, y se quitaron los mojones de separación.
Con este documento que contiene 29 capítulos, terminaron las luchas y guerras seculares y los pamploneses gozaron a partir de entonces de una paz que hasta entonces les había faltado.
El Privilegio de la Unión fue el código municipal de Pamplona hasta muy adelantado el siglo pasado, aunque incluyó las correspondientes reformas que lo adecuaron al paso del tiempo.
Asimismo, dio a la ciudad el calificativo de "muy noble" y la dotó de su emblema definitorio: el blasón con león pasante sobre campo de azur, y la corona, símbolo del juramento de los reyes en la Catedral, rodeados de las cadenas de Navarra.


LA EDAD MODERNA

La unión de los tres burgos no sólo acabó con las continuas luchas entre las tres poblaciones sino que marcó el inicio de la Pamplona moderna. Así, en los espacios libres entre los burgos se construyeron viviendas y edificios de carácter público y comenzó un proceso de integración político, administrativo, económico y social.
No obstante, la conquista y anexión de Navarra por Castilla en 1512 convertirá a Pamplona en la capital política de la Navarra peninsular y cabeza de virreinato. Con el fin de defenderla de los navarros vencidos y de los franceses, el rey Fernando, el Católico ordena fortificar la ciudad. De este modo, Pamplona incrementa su valor como enclave defensivo con la construcción, en el siglo XVI, de la Ciudadela, y con el reforzamiento de sus murallas en los siglos XVII y XVIII, Fortificaciones que desde el primer momento fueron útiles, ya que los reyes navarros intentaron reconquistar la ciudad en los años 1516 y 1521.
En el siglo XVIII continúa la fortificación de la ciudad, pero empieza a aparecer una preocupación urbanística, lo que motivó la modernización de la ciudad con la construcción de servicios como la red de alcantarillado y aguas residuales (1772), la traída de aguas (1790) y alumbrado público (1799).Además, se numeraron las casas, se colocaron las placas en las calles que también fueron empedradas (1768), a partir de 1767 se confecciona una red de saneamiento de la ciudad, culminada en 1772 y se construyeron numerosos palacios además de la Casa Consistorial (1752).
Igualmente se levantaron numerosos monumentos religiosos, entre los que destaca la fachada neoclásica de la Catedral (1783).
Sin embargo, los conflictos armados no tardaron en llegar. Sitiada en 1794, Pamplona fue de nuevo ocupada en 1808 por las tropas de Napoleón que permanecieron en la ciudad hasta que fue liberada al final de la guerra de la Independencia en 1813.
No acabaron aquí los conflictos bélicos. En 1823 la ciudad fue sitiada y bombardeada por los "Cien mil hijos de San Luis" que habían venido a luchar contra la guarnición liberal pamplonesa para reinstalar en el poder a Fernando VII. Pero, sobre todo, Pamplona sufrió las guerras carlistas (entre 1833 y 1877), conflicto en el que la ciudad apoyó a la monarquía Isabelina mientras que la Navarra rural luchó en favor del pretendiente don Carlos. Concretamente, en 1873, con la última guerra carlista, Pamplona fue bombardeada desde el monte de San Cristóbal, donde más tarde se construyó el fuerte de Alfonso XII.
A finales del siglo XIX Pamplona fue escenario de una sublevación popular conocida como "La Gamazada". Ochenta mil navarros se reunieron en la capital el 4 de junio de 1893 para protestar contra una decisión del Ministro de Hacienda. Germán Gamazo, que atentaba contra los derechos privativos del Régimen Foral navarro. Ante la masiva protesta, Gamazo dimitió y su propuesta no salió adelante, tras lo cual se abrió una suscripción popular para erigir el Monumento a los Fueros (1903) situado en el Paseo de Sarasate

LA EXPANSION URBANA

La expansión demográfica (en 1900 tiene 28.886 habitantes) hace que la ciudad tenga grandes problemas de espacio, ya que la población vive congestionada por las murallas. Se vio entonces la necesidad de ensanchar la ciudad por lo que, a principios de siglo se inició la demolición de las murallas y comenzaron las obras del primer y segundo ensanche, que se convirtieron en la parte nueva de la ciudad y que se caracterizan por tener calles rectas y amplias.
A mediados del siglo continúa la expansión urbana y demográfica. En 1950 Pamplona supera la cifra de 72.000 habitantes y empiezan a crecer los barrios de fuera de las murallas. Se inicia también un período de crecimiento industrial y económico, lo que propicia la creación de la Universidad de Navarra y el polígono de Landaben donde se agrupan numerosas industrias.
No obstante, es en los años 60 cuando se produce el mayor crecimiento demográfico, urbanístico y económico de Pamplona, que ya cuenta con unos 97.000 habitantes. La población se extiende hacia los barrios que crecen a la vez que aparecen otros nuevos.
De este modo, Pamplona cuenta, hacia el norte, con los barrios Chantrea, Rochapea, San Pedro y San Jorge, en el sur, con Abejeras y Milagrosa, y en el oeste con Echavacoiz.
La expansión demográfica continúa en los años 70 (147.000 habitantes) y se crea el III Ensanche (zonas de la Vuelta del Castillo y Taconera), se consolidan los barrios periféricos y empiezan a crecer los municipios de la cuenca.
A pesar de esta expansión, y gracias a terrenos militares que se salvaron de ser construidos, Pamplona cuenta con numerosos parques repartidos por diversos puntos del término municipal que cuenta con 22 Kilómetros cuadrados de terreno.
Actualmente se distinguen en Pamplona los barrios de Casco Antiguo, I y II Ensanche, San Juan, Iturrama, Milagrosa, Azpilagaña, Etxabakoitz, Chantrea, Rochapea, San Jorge, Mendebaldea y Mendillorri, término éste incorporado a la ciudad en 1998, con una población total cifrada en torno a 184.000 habitantes (año 2000).

 

 

 

Página anterior|Inicio
 







Bardenas reales    Camino de Santiago    Castillo de Javier    Olite    Pamplona    Sangüesa    Pirineo navarro
Valle de Salazar
    Valle del Roncal
 

 Lan Eskaintzak
 
BUSCA EN INTERNET
COMPRAS
TU WEB GRATIS
TRABAJOS.COM
MEGUSTASMUCHO.COM
MÚSICA
LABOLSA.COM
CINE
MOTOR
CHATMANIA.COM
INMOBILIARIA
VIAJES
DOMINIOS
FORMACIÓN
CANAL MUJER
BLOGDIARIO.COM
Guía de Empresas
Clasificados
Software
El Tiempo
Subastas
Agenda
Guía e-mail
ADSL
Postales
Noticias
Juegos
Correo
Foros
Telefonía
Casino Poker
Empresas
Bromas
Coleccionismo
Fotografía
Loterías
Horóscopo
Páginas Amarillas
Antivirus
Guía de empresas
 Mapa Web
 Haz un link
 Publicidad
 Escríbenos
 Aviso legal
 Notas de prensa
 Trabaja en HispaVista
 Investors relations
 Atención al usuario:  807 488 376