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El Pirineo Navarro es un bello conjunto de valles, más
altos y agrestes en la zona lindante con Aragón y
que poco a poco van ofreciendo un aspecto más suave
al tiempo que se acercan al mar.
El más oriental de los valles navarros es el de Roncal,
cuyo clima y vegetación son típicamente de
alta montaña. El río Esca lo recorre de norte
a sur, y el Roncal ofrece al visitante paisajes de gran
belleza, altas cumbres y numerosos pueblos que merecen una
visita. La villa de Roncal es el centro geográfico
del valle, de calles empedradas, grandes casas de piedra
y tejados de teja curva. En esta localidad nació
y está enterrado el famoso tenor Julián Gayarre,
del que puede visitarse su casa natal.
Es difícil enumerar los lugares que merecen una visita.
Por sólo citar algunos podemos decir que en Burgui,
que es la puerta de entrada al valle para quienes llegan
del sur, podremos ver un bonito puente romano del que se
conservan los arcos originales y tiene una hermosa vista
del valle de Roncal, en Vidángoz encontramos una
interesante iglesia del siglo XIV y desde Isaba, el municipio
más poblado de la comarca, podremos partir hacia
los valles de Belagoa y Belabarce, ambos bellísimos.
El valle de Salazar, con un paisaje muy verde y predominio
de las hayas en su vegetación, conserva intactos
bonitos pueblos de montaña. En la parte norte encontramos
el bosque de Irati, que constituye el mayor bosque de Navarra.
Si llegamos hasta el fondo del valle, al alto de Lázar,
tendremos una magnífica vista de los bosques y valles
de Salazar y Roncal. En Navascués, Izal e Igal podemos
ver bonitas iglesias románicas. Esparza de Salazar
posee bellas casas blasonadas y un puente romano de tres
arcos y Escaroz, la capital del valle, tiene grandes casas
de piedra y tejados de teja plana, y una iglesia del siglo
XVI. Ochagavía es una de más bonitas villas
del Pirineo Navarro, con sus antiguas casas construidas
en piedra y tejados típicos de teja plana. Sobre
un montículo asomado al caserío de Ochagavía
se halla la ermita románica de la Virgen de Muskilda,
patrona del valle. Es un lugar muy agradable en verano desde
donde se puede ver el valle de Arduña.
Entre Navascués y Lumbier, merece la pena el paraje
de la Foz de Arbaiun, tallada por el río Salazar
a lo largo de seis kilómetros. Es una de las foces
más profundas y sólo se puede llegar a pie
por un camino que parte de las cercanías de Usún,
pero puede contemplarse un buen tramo desde el mirador que
hay en el puerto de Iso.
La villa de Aoiz, con bonitas casas blasonadas, está
situada a la derecha del río Irati y tiene ya un
paisaje propio de la Navarra Media, de formas onduladas,
bosques de encinas, robles y pinos y cultivos de secano.
La iglesia parroquial es el monumento más importante
de Aoiz. Fue construida en el siglo XV y conserva una pila
bautismal de esta misma época y un retablo de Juan
de Anchieta de 1.580 al que se le incorporaron en el siglo
XVIII relieves de Juan Tormes. Su hermoso puente medieval
consta de cuatro ojos y conserva su peralte. Vale la pena
la vista que tenemos desde el alto de Aoiz sobre el valle
de Arce.
En los alrededores, no podemos perdernos la iglesia de San
Martín de Artaiz en el valle de Unciti, que posee
en su portada la mejor escultura románica rural de
Navarra.
Yendo de Aoiz hacia el norte siguiendo el curso del río
Irati atravesamos la foz de Txintxurrenea y llegamos a Nagore,
población coronada por una iglesia románica.
Del mismo estilo es la iglesia de Arce, uno de los mejores
ejemplos de románico rural en Navarra. Uriz es un
pueblo de aspecto medieval con casas blasonadas y dos torres
de del siglo XV. De Arce se sale hacia Aezkoa, valle forestal
y ganadero en el que se conservan típicos hórreos
pirenaicos.
Roncesvalles, situada a pie de la carretera general, muy
cerca de la frontera francesa, es el actual punto de partida
de los peregrinos a Santiago. Es Roncesvalles el escenario
de la famosa batalla que nos cuenta el cantar de Roldan.
Nacida como santuario y hospital en 1.132, es una villa
singular, pues su témino pertenece a la colegiata
y a la comunidad de canónigos.
Valle abajo encontraremos un desvío hacia el valle
de Sorogain, en el que tenemos varios dólmenes. Desde
el puerto de Erro contemplaremos la hermosa vista del valle
hacia el norte y el bosque de pinares que se extiende hacia
el sur. En Zubiri podemos ver un puente medieval del que
la tradición cuenta que tiene el poder de curar la
rabia.
El valle de Baztán, al que se llega después
de atravesar los frondosos bosques de Belate, es un lugar
encantador, de clima suave, cubierto de verdes pastos y
bosques de encinas, robles y castaños.Todos los pueblos
del valle merecen ser visitados. Las casas son grandes con
tejados a dos aguas provistos de grandes aleros para proteger
los balcones de madera de las fachadas. Pero la característica
arquitectónica más importante de Baztán
son sus torres medievales y sus palacios barrocos y renacentistas
levantados por indianos que alcanzaron un título
nobiliario. Irurita posee una bella torre del siglo XV y
varias casas palaciegas. En Elizondo, podemos ver casas
palaciegas en su calle mayor, además del palacio
barroco de Arizcunenea y el edificio porticado del Ayuntamiento
y en Arizkun un hermoso conjunto formado por hermosas casonas,
el convento barroco de Nuestra Señora de los Angeles
y el palacio de casa Iturraldea.
Entre Baztán y la frontera francesa se encuentran
los municipios de Urdax y Zugarramurdi. En Urdax existen
unas bonitas cuevas perfectamente preparadas para los visitantes,
aunque la más famosa de la zona es la de Zugarramurdi,
donde afirma la tradición que se celebraban akelarres.
De hecho, en 1.610, fueron juzgadas en Logroño 40
vecinas de la zona a las que se acusaba de brujería,
de las cuales 12 fueron condenadas a la hoguera, y durante
los siglos XVI y XVII la Inquisición condenó
a varios supuestos brujos en diversas localidades de Navarra.
Donde el río Baztán cambia su nombre por el
de Bidasoa, comienza el parque natural de Bertiz, que cuenta
con más de dos mil hectáreas de hayas, robles
y castaños y donde se pueden encontrar numerosas
especies animales. En 1889, don Pedro Ciga y Mayo adquirió
el Señorío de Bertiz, creando en su parte
baja un jardín botánico con 120 especies de
árboles diferentes muchas de las cuales había
conseguido él mismo durante sus viajes.
En Bera de Bidasoa, que posee un bello caserío, está
la casa de la familia Baroja, y donde vivió el gran
escritor. En Lesaka, podremos ver una torre de linaje medieval
en el mismo centro de la localidad y los municipios de Etxalar,
Sunbilla, Santesteban, Legasa y Narbarte son todos buenos
ejemplos de la arquitectura de la zona.
Partiendo de Santesteban puede recorrerse el valle del mismo
nombre, en el que además de hermosos paisajes podemos
contemplar bellos ejemplos de arquitectura rural. Merece
especial atención la torre de linaje medieval de
Donamaría.
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