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Hoy, en pleno auge de las peregrinaciones, ya no podemos
hablar de un
solo camino, sino de muchos, pues todos los senderos conducen
a Santiago al igual que a Roma, y varios tienen un marcado
carácter histórico.
- El camino francés
- El camino del norte
- La Via de la Plata
- El camino Portugués
- La ruta marítima
EL CAMINO FRANCES:Es la ruta jacobea por excelencia,
la más conocida, transitada y mejor acondicionada,
entra en España, por Somport o Roncesvalles, y ambos
viales confluyen en Puente la Reina. Por tierras de Navarra
y la Rioja se encuentran hitos del camino, como San Millán
de la Cogolla y Sto. Domingo de la Calzada.
Llenas de arte e historia están las tierras de Castilla
y León. Burgos con su Catedral, la Cartuja de Miradores
y el Monasterio de las Huelgas. A continuación la
inacabable llanura de los campos góticos palentinos,
con tres núcleos del románico: Frómista,
Villalcázar de Sirga y Carrión de los Condes.
La bimilenaria ciudad de León, en cuyo recinto se
encuentra catedral con la mayor superficie de vidrieros
góticos y la "capilla sixtina" del románico.
Astorga, la Cruz de Ferro y Villafranca del Bierzo, son
la antesala de Galicia.
GALICIA. 0 Cebreiro abre la puerta de Galicia; aquí
sorprende la presencia de las pallozas, antiguas viviendas
propias de los Ancares y alrededores, que recuerdan a los
habitáculos castreños por su forma elíptica
y la cubierta de olmo (paja de centeno) cosido con retamos,
resultando de gran protección para el frío
y la nieve, A pesar de la modestia del lugar, con sus casas
de montaña y achaparrados pallozas, es un hito crucial
en la peregrinación. Un antiguo hospital y monasterio,
supuestamente fundados por S. Giraldo de Aurillac, albergaban
a los jacobitas. En el Santuario se conservan los recuerdos
del milagro eucarístico que enlaza con el ciclo artúrico
y el poema Parsifal. El 9 de septiembre se celebra en torno
a su original templo de Sta. María la Real la concurrida
romería del milagro. Según éste, un
vecino de Barxamaior se acercó al santuario para
oír la santa misa en un día de gran ventisca
y nieve, y viéndole entrar el oficiante exclamó
para sí: "Cuál viene este otro, con una
tan grande tempestad y tan fatigado, a ver un poco de pan
y vino". En ese momento aconteció el prodigio
de la transubstanciación para abrir los ojos aquel
clérigo incrédulo. Dos siglos después,
la reina Isabel, la Católica, donó dos redomas
de plato para conservar la carne y la sangre; junto a estas
también se puede contemplar el cáliz románico
del milagro y la imagen medieval de la Virgen titular, cuyo
Niño Jesús dice la tradición que abrió
sus grandes ojos asombrado ante tal prodigio quedando así
hasta hoy. Un busto nos recuerda a D. Elías Valiño,
muchos años párroco de 0 Cebreiro y gran entusiasta
en la recuperación del Camino de Santiago en estos
últimos tiempos.
Entre impresionantes viejos macizos alomados de montañas
se ascienden los altos de S. Roque y 0 Poio (1377 m) - el
Liber Santi Jacobi describe Galicia como "una tierra
frondosa, con ríos, prados, de extraordinarios vergeles,
buenos frutos y clarísimas fuentes...", el bienaventurado
país del apóstol al cual debe todos sus bienes-
pasando las aldeas de Liñares, Hospital da Condesa
y Fonfría. Ya en el valle está Triacastela,
con su templo medieval y un sencillo monumento al peregrino;
desde aquí la vía se bifurca y podemos optar
por seguir el tramo más recto por Calvor, o continuar
por el bucólico valle del Oribio visitando la gran
abadía benedictina de S. Xulián de Samos,
una de las más importantes y antiguas de Galicia,
-sus orígenes se remontan a los tiempos de S. Martín
Durmiense (s. VI) aunque la mayor pode de la obra dato de
las reedificaciones de los s. XVII y XVIII-, - se nos aparece
de repente en un recodo del valle del Oribio como remanso
de paz. Probablemente ya de origen visigótico, ofrece
un conjunto monumental de los s. XVI (Claustro de los Nereidas)
al XVIII (Claustro grande y templo). En sus galerías
aún parecen retumbar las pisadas del erudito Padre
Feijoo mientras los actuales monjes oran sus maitines y
elaboran los licores de hierbas con cuidados recetas; por
ambos llegaremos a Sarria.
Se asienta esta villa en una fértil llanura que,
el varias veces peregrino, Doménico Laffi definió
como "hermosa y fructífera, muy abundante en
frutos, donde hay muchas casas, huertos y jardines".
Su casco antiguo está en lo alto, alrededor de un
torreón de la viejo fortaleza, con el convento de
la Magdalena, hoy de los Mercedarios, y la iglesia de S.
Salvador. La feria del año (15 de mayo) o los ordinarios
(6, 20 y 28 de cada mes) son ocasiones propicias para comprar
los preciados lacones, chorizos y peculiares quesos del
Cebreiro o saborear las típicas empanados y el pulpo.
Antes de llegar al Miño veremos el original templo
románico de Santiago de Barbadelo con una torre integrada
en la nave y podemos refrescarnos en verano con la sombra
que proporcionan los abundantes carballeiras de la zona.
En una de ellos se asienta el castro de S. Michaelis, atravesado
por el camino. Viene a continuación, Portomarín
que ha cambiado de lugar a causa de la construcción
de un embolse, aunque ha perdido su aire medieval, los principales
monumentos como S. Nicolás y la fachada de S. Pedro,
siguen acogiendo calurosamente al peregrino ya que han sido
trasladados piedra a piedra a un nuevo asentamiento. Su
fiesta se celebra el domingo de Pascua, en la que participan
los caballeros de la Orden de la Alquitara. Son también
muy conocidas sus tartas y sus famosas queimadas elaborados
con los notables aguardientes de la zona. En Ligonde una
sencilla cruz recuerdo que allí hay un cementerio
de peregrinos. Casi en la ruta está Vilar de Donas,
monasterio medieval con un retablo pétreo que represento
el milagro eucarístico de 0 Cebreiro, un baldaquino,
sepulturas de caballeros y unas valiosas pinturas góticas
con la Anunciación y bustos de los "donas"
o señoras que fundaron la casa. Palas de Rey es comienzo
de la última etapa del Calixtino. En el Campo dos
Romeiros, en la pode bajo de la villa, se concentraban los
caminantes antes de iniciar el último esfuerzo, teniendo
ya a la vista la silueta inconfundible del legendario Pico
Sacro. Dejamos la comarca del Ulla, con sus pozos inmortalizados
literalmente por la condesa de Pardo Bazán y señoreada
por la impresionante fortaleza de Pambre, una de las pocas
que resistió los embotes de los Irmandiños
en el s. XV. Atravesado el típico núcleo rural
de S. Xulián do Camiño, con su modesta iglesia
románico y antiguos canastros para guardar el maíz,
entramos en la provincia de A Coruña pisando una
auténtica vía romana en Leboreiro, de los
pocas que se conservan, era aprovechado por los peregrinos
medievales. Este núcleo rural conserva la antigua
casona que sirvió de hospital de peregrinos y un
tiempo medieval El Ponte Furelos conduce a Melide, ya mencionado
en el s. XII fue el único paso sobre el no del mismo
nombre hasta 1862. Con el ya mencionado Hospital de S. Juan
nos encontramos con varios templos de interés (S.
Pedro, Sancti Spiritus, Sta. Moría) y un antiguo
cruceiro de gran tosquedad, hoy nos suponemos el gran valor
que tuvieron estas construcciones en el pasado, considerados
como obras pías. Hay un museo etnográfico
que recoge piezas arqueológicas y objetos tradicionales
de la comarca (A terra de Melide), conservando ésta
aún su artesanía del cuero, bolas y choclos.
En los alrededores se pueden visitar varios conjuntos megalíticos
y castreños, el humilde pero muy antiguo templo prerrománico
de S. Antolín de Yoques, la Iglesia de Sta. Moría
de Mezonzo (Vilasantar), resto del antiguo monasterio dúplice
en que profesó S. Pedro de Mezonzo, obispo de Santiago
en los tiempos difíciles de Almanzor que compuso
la Salve Regina, también nos encontramos con el ton
importante monasterio de Sobrado
Castañeda era asiento de los hornos de cal para
la construcción de la catedral de Santiago, a cuya
obra contribuían los peregrinos según sus
posibilidades, cargando en su morral una piedra desde los
montes de Triacastela y aumentando así su penitencia.
En la hondonada de Ribadiso aparece otra vez el frecuente
binomio puente-hospital, muy arruinado el segundo. En lo
alto, Arzúa, centro de una comarca de deliciosos
quesos que han levantado en su alameda un monumento a las
vendedoras de éstos y celebra el primer domingo de
marzo su feria anual. La capilla gótica de la Magdalena,
es el único resto del convento de agustinos donde
los romeros tenían su albergue. Nuestro caminar llega
a su fin, en Labacolla se lavaban de cuerpo entero los romeros,
en un pequeño riachuelo y en precipitada carrera
ascendían el Monte del Gozo para ser el primero en
ver las torres de la catedral y convertirse así,
según mando la tradición en rey de la peregrinación,
suceso que se perpetúa en numerosos apellidos.
Desde este Monxoi los jinetes descendían de sus
cabalgaduras haciendo el último trecho a pie hasta
Santiago y todos daban y dan gracias al Apóstol por
poder concluir la peregrinación felizmente.
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