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Las
Bardenas Reales, una de las zonas más singulares
y deconocidas de Navarra, nos acogen con sus formas caprichosas
y aspecto desértico.
Este es un gran espacio mágico y misterioso, enclavado
en el sureste de Navarra, sin núcleos urbanos que,
curiosamente, no pertenece a ningún municipio. Antes
de adentrarnos en él, es conveniente conocer su configuración
para así saber situarnos en cualquier momento.
En la zona más al norte se encuentra la gran meseta conocida como el
Plano de Bardenas. Bajando y ocupando la parte central está
La Bardena Blanca, formada por una gran depresión
con afloramientos salinos. Y por último, La Bardena
Negra, la más meridional de todas.
Perderse
en las Bardenas no resulta tarea difícil. Para evitarlo
saldremos del pueblo de Arguedas, en la Ribera de Navarra,
y nos dirigiremos hacia la ermita de la Vigen del Yugo.
Llegados a este punto podemos disfrutar con una asombrosa
vista panorámica de gran parte del conjunto de las
Bardenas Reales. De este modo podemos hacernos una idea
general de las
diferentes partes que configuran esta singular zona natural.
Sorprenden
en Las Bardenas Reales las formas tan espectaculares y caprichosas,
resultado de la intensa actividad erosiva creando un panorama
que algunos han calificado como "el Far-West americano
al alcance de cualquiera". Para comprobarlo vayamos
hasta La Bardena Blanca. Aquí podemos observar cabezos
como el de Castildierra o "El Hermanito", barrancos
como el Barranco Grande o elevaciones de gran belleza como
la Pisquerra.
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