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La histórica ciudad de Olite se encuentra situada
a 42 kilómetros al sur de Pamplona por la N-121.
Ciudad monumental, todavía puede contemplarse en
ella parte de su recinto amurallado romano y visigodo. Pero
Olite es conocida, sobre todo, por su castillo-palacio,
monumento nacional desde 1925, cuya estampa se divisa desde
buena parte de la comarca. El edificio es el resultado de
diversas etapas constructivas. La zona más antigua
(s. XIII), el palacio viejo o de los Teobaldos, es utilizado
como Parador Nacional.
El Palacio Real, uno de los más lujosos de Europa
durante la Edad Media, fue obra de Carlos III el Noble,
quien eligió la localidad como residencia predilecta
y contrató a los mejores artistas cristianos y mudéjares
para reformar y ampliar la residencia de sus antepasados
y hacer del castillo uno de los palacios más bellos
de la época. Un laberinto de patios, aposentos, miradores
y hasta quince torres, destacando la del Homenaje. Ante
el castillo encontramos la renovada plaza de Carlos III
con la torre del Chapitel. Bajo la plaza discurren algunas
galerías medievales donde se encontraban tiendas
de mercaderes y talleres, y que ahora sirven como sala de
exposiciones y sede de la Oficina de Turismo.
Adosada al palacio se encuentra la iglesia de Santa María,
con una magnífica portada florida del siglo XIII
y un interesante retablo que alberga pinturas góticas.
Olite tiene otra iglesia, la de San Pedro, con claustro
del XIII, portada en estilo románico y bella torre
protogótica (s.XIV). También tienen interés
los conventos de San Francisco, con su portada del siglo
XV y el Monasterio de Clarisas o de Santa Engracia,del siglo
XVII, y varias puertas de la muralla, además de sus
viejas rúas medievales salpicadas de casas palaciegas
de los siglos XIV al XVIII.
Debido a sus favorables condiciones geográficas
y climatológicas, Olite, como el resto de la zona,
posee una importante y antigua tradición vitícola
continuada hoy por importantes bodegas productoras de vinos
de gran calidad.
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