Partimos desde Lumbier, pero por la carretera NA-178. La
primera parada
es el mirador de la foz de Arbaiun, después de coronar
el puerto de Iso. A la bajada, un desvío asciende a
Bigüézal y Castillonuevo, y desde el primero,
a la cima de Arangoiti, sobre el pantano de Yesa y las crestas
de Leire.Por abajo, el río Salazar se abre camino por
la foz de Azpurz, y llega a Navascués.
Pasamos por el cementerio y la preciosa iglesia románica
de Santa María del Campo, volvemos a cruzar el río
en Ustés, y entramos ya en el Valle de Salazar por
Uscarrés. Los núcleos de población salacencos
son pequeños, con casas -muchas blasonadas- de piedra
y madera con tejados de teja plana y fuerte pendiente, e iglesias
románicas y góticas. Frente a Iciz, se encuentra
Gallués y, remontando el río, Iza!, un pueblo
señorial, con palacio, iglesia gótica y el único
hórreo que queda en el valle. Güesa es el siguiente
pueblo en la NA-178. De él parte una carretera que
enlaza, por Igal, con el Valle de Roncal. Luego vienen Sarriés,
Ibilcieta -el único de iglesia moderna-, Esparza -con
parte del caserío apiñado en torno a su iglesia
o alineado con el río-, Oronz y Ezcároz, la
capital del valle.
Ezcároz es un pueblo de ambiente pirenaico: calles
empedradas, grandes casas de piedra con tejados empinados
de teja plana y pequeños huertos en las traseras.
Una buena vista de la población es la que se ve desde
el otro lado del río, camino de jaurrieta. Ésta
se presenta al llegar al alto, como una población nueva.
y no es de extrañar, pues fue reconstruida en 1880
tras un incendio.
De vuelta a Ezcároz. queda por ver la última
parte del Valle. Ochagavía es la población más
populosa de Salazar y también la más bella.
Se extiende abrazada por los rios Zatoia y Anduña.
El primero viene de la sierra de Abodí y el segundo,
que separa en dos la población. nace a los pies del
Ori. No hay población navarra que cuide tanto su aspecto
externo ni que mantenga con tanto tesón la forma tradicional
de hacer las casas: estructura de madera. paredes de piedra
y tejado de teja plana. No debemos abandonar Ochagavia sin
haber recorrido sus barrios, sin detenernos en sus puentes
sobre el Anduña o sin subir hacia la iglesia gótica
de San Juan. Para conocer un poco más la población
y el Valle conviene visitar el Centro de Interpretación
de la Naturaleza.
Desde Ochagavía. siguiendo el curso del Zatoia. la
carretera sube hasta el paso de Tapia en Abodi, y desciende
hacia la ermita de la Virgen de las Nieves. en la Selva del
lrati. Por el otro río. el Anduña. llegamos
al desvío de Muskilda ya Izalzu. el último pueblo
salacenco antes del Ori y sus pistas de esquí de fondo
-a las que se asciende por el puerto de Larrau- y el puerto
de Lázar. que une los valles de Salazar y Roncal.
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